Las ardillas son mamíferas.  Tienen los ojos grandes, las orejas son cortas y todas llenas de pelo, la cola es larga. Su tamaño puede superar al  del gato y a veces es más chiquito que el del ratón. Su pelaje es largo y suave a veces  corto y áspero  también espinoso, puede tener muchos colores, en los lugares  fríos suelen ser grises o rojizas y en los lugares tropicales suelen ser amarillas, rojas o naranjas.

 

Algunas viven en los árboles, en los agujeros de los troncos o  haciéndose nidos. Se alimentan de frutos especialmente frutos secos o con cáscara dura, todas comen con las manos, sentadas con la cola levantada.

 

Las ardillas que viven en el suelo unas se esconden entre las piedras y otros se hacen casas debajo de la tierra. Algunas viven en llanuras y otras en bosques.

Tienen una bolsa al lado de la boca que meten la comida para llevarla a su casita y la mantienen hasta el invierno. La ardilla está más relacionada con el castor, la rata y el ratón.

Si las molestas se van pero vuelven a dar una ojeada.

Su cola larga la ayuda equilibrarse. Mudan el pelo dos veces al año. Las crías nacen ciegas y sin pelo. Rasguñan el árbol para saber donde viven. Hay diferentes tipos de ardillas, como la arborícola, la voladora o la de tierra. La marmota, el perrillo de la pradera y el chipmunk también son ardillas. La mayoría tiene un cuerpo alargado y una cola espesa.  No tienen que aprender a abrir los frutos secos: sujetan el alimento con las patas delanteras y hacen un agujero en la cáscara. Después emplean sus dientes delanteros como si fueran una palanca en su punto más débil, para extraer el fruto o la semilla. Cuando le resulta difícil encontrar alimento, la ardilla gris puede arrancar y comerse la corteza de los árboles.  La ardilla está bien adaptada a la vida arborícola. Tiene unas garras afiladas para asirse a la corteza y una cola larga y espesa que le ayuda a mantener el equilibrio.

 

 

 

 

Esta es una casa de una ardilla abajo de  la tierra que se llama madriguera