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5/9/2007
Concurso de Ensayo Histórico - Mención especial
Universidad Torcuato Di Tella

Juan N. de año 11 participó del Concurso de Ensayo Histórico de la Universidad Torcuato Di Tella. Si bien no ganó el concurso, obtuvo una mención especial que demuestran la seriedad y responsabilidad con que
Juan, junto con la supervisión de la Prof Nidia Robles, enfrentó esta tarea.
Este concurso se realiza todos los años, variando solamente el tema de investigación propuesto. El jurado está integrado por tres historiadores de enorme prestigio: Natalio R. Botana, Ezequiel Gallo y Tulio Halperin
Donghi.
¡Felicitaciones Juan! y a continuación el ensayo escrito por él:

  Las Invasiones Inglesas 200 años después

     Como bien señala el historiador Canadiense, H.S. Ferns, las Invasiones Inglesas fueron el comienzo de una larga y ardua relación formal entre Gran Bretaña y las Provincias Unidas del Río de la Plata[1]. No obstante, las referencias de las mismas dentro de la historia inglesa son casi nulas ya que seguramente fueron sólo una fracasada y  poco significativa empresa para el triunfante imperialismo británico de los albores del siglo XIX. En cambio, los argentinos recordamos con nostalgia y orgullo dicho evento pues hicieron prosperar un gran sentido de pertenencia y lo que hoy entenderíamos por patriotismo en cada uno de nuestros compatriotas. Las Invasiones Inglesas han tenido siempre un fuerte lugar simbólico en el imaginario de los argentinos en cuanto a lo que se refiere a soberanía, independencia e inclusive a autonomía militar y gubernamental.

     Consecuentemente, si hay algo que los ingleses con dicho evento consiguieron fomentar en este suelo americano, más allá de las diferentes costumbres y el gusto por el anafórico liberalismo comercial, fue el germen de la Independencia. Sin embargo, ¿acaso ese germen de independencia y de autonomía continúa entre nosotros en la actualidad?

     En otras palabras, Las Invasiones Inglesas, fueron, son y serán de una controversia muy grande debido a su magnitud, consecuencias historiográficas e incluso usos y significados políticos en nuestro país. Es por ello que no todos los historiadores coinciden que dicho evento fue determinante para que se propulsaran las ideas revolucionarias, ni mucho menos de autonomía en nuestra naciente nación. Por una parte, historiadores como Halperín Donghi[2], les dan un papel primordial en el desarrollo de la Revolución de Mayo. Por ende, si es que las Invasiones Inglesas y la Revolución de Mayo estuvieron directamente relacionadas, se presentaría otro conflicto: el de si acaso las mismas fueron positivas porque nos demostraron que podíamos ser libres, o negativas porque al ser libres, nuestra ansiedad nos llevó a una incertidumbre de 6 años hasta finalmente declarar nuestra definitiva Independencia. Lo que, según distintas fuentes, lo hemos pagado probablemente con consecuencias en nuestra historia política, económica y social y probablemente lo estamos sufriendo hoy con una incertidumbre de lo que ser autónomo e independiente verdaderamente es. 

    Con la finalidad de informarme correctamente acerca la última interpretación, me he entrevistado con el Director del Instituto Histórico de San Isidro, el historiador Bernardo Lozier Almazán. A medida que prosperó la conversación salió a la luz la última disyuntiva acerca la irrupción inglesa. Lozier planteó que las Invasiones Inglesas definitivamente fueron un catalizador, es decir un factor que aceleró un proceso, el de La Revolución de Mayo. Sin embargo, le dio una interpretación negativa pues explicó que aceleró un proceso completamente inmaduro para la época. Es decir, que la independencia y sus ideales no estaban completamente desarrollados para la sociedad de 1810, y eso claramente se demuestra en el transcurso de 6 años hasta la independencia del 9 de Julio de 1816. Es menester destacar, que no necesariamente debido a la inmadurez del proyecto Revolucionario fue la posposición de la Independencia, sino al posible enfrentamiento de los varios proyectos políticos de gobierno en la elite revolucionaria y el contexto de Guerras Napoleónicas en Europa. Es por ello que en la culminación de nuestra plática puede divisar cierto tinte conservador en el discurso del historiador, y por ello temí una gran imparcialidad. No obstante me pareció interesante plantear está perspectiva polémica acerca las Invasiones Inglesas puesto que ofrecería una interesante discusión respecto de la materia en cuestión.

     En consecuencia, por ser un evento inmaduro y tomado a la ligera, continúa explicando el historiador Lozier Almazán, que se llevaron a cabo tantas guerras civiles, hubo inestabilidad política en el no muy lejano futuro a 1810 y 1816, y resalta que la falta de desarrollo de dicho ideal de autonomía fue, y es una de las causas por las cuales aún hoy en día no sabemos claramente lo que significa ser independiente.

     Empero, estoy de acuerdo con dicho enunciado sólo hasta cierto punto ya que las Invasiones Inglesas fueron un catalizador para la Revolución de Mayo pero no necesariamente negativo. A partir de distintos autores, fuentes primarias y secundarias trataré de profundizar dicha dualidad y llegar a una conclusión adecuada.

     Primeramente, es menester destacar que más allá de ningún hecho concreto que pudo haberse manifestado a favor de Mayo de 1810, la característica principal que permitió a los criollos darse cuenta de que eran capaces de ser libres fue el espíritu de su identificación como americanos, lo que posteriormente se consideró patriotismo con el surgimiento de la patria[3], más poderoso que el mejor regimiento de soldados. Dicho ideal les permitió combatir contra un ejército mucho más capacitado y sin importar sus condiciones, ganarle. Resumidamente, si es que eran capaces de tener su propia autonomía militar para defenderse contra semejante enemigo, entonces eran lo suficientemente hábiles de auto-gobernarse. Ese mismo espíritu fue decisivo en el momento del “Quiero ser libre” el 25 de Mayo de 1810.    

     Un factor clave que surgió en las Invasiones Inglesas y luego fue imprescindible en el momento de la Revolución de Mayo y en la decisión de independizarse de España fue la militarización de Buenos Aires. Claramente después de la gloriosa victoria de 1806, los porteños no iban a permitir otra invasión como la que había ocurrido recientemente, es por ello que el Cabildo, el 14 Agosto de 1806, nombró gobernador y jefe militar a Santiago de Liniers, héroe y  jefe de las milicias en la reciente batalla contra los ingleses. Ni bien asumió su cargo comenzó a militarizar Buenos Aires creando por lo menos 1800 puestos entre oficiales y sub-oficiales y un cuerpo de 8000 hombres armados, para una ciudad cuyos habitantes no superaban los 50000. Este nuevo ejército se nutría principalmente de clases medias y sobretodo bajas, que de un día para el otro, pasaron a ser fundamentales en el destino de la “patria”.[4] 

       Consecuentemente, el nuevo cuerpo marcial dio la pauta de una autonomía militar que fue definitoria en rechazar a los Ingleses en 1807, fue determinante para que los diputados votaran con seguridad la creación de un gobierno patrio en Mayo de 1810 y sobretodo fue imprescindible en el momento de ganar la guerra de Independencia. 

      En suma, la creación de dicho regimiento, permitió el surgimiento de distintos líderes militares que fueron esenciales en momentos críticos, como lo fue el papel de Saavedra en la Revolución de Mayo, encabezando como presidente el primer gobierno patrio y como jefe del regimiento de Patricios.

      Además, no nos olvidemos que ante la inercia española de enviarnos refuerzos para luchar contra el hostil inglés nos vimos forzados a defendernos nosotros mismos frente a tal enemigo. Un rival bien entrenado, disciplinado, uniformado de rojo que imponía un miedo no natural. Pese a todas sus condiciones, unos regimientos de campesinos con la prioridad de defender su tierra natal vencieron ante la disciplina y entrenamiento Inglés. Dicho acontecimiento pudo haber sido claramente un indicador que luego remontó a la revolución de Mayo con probablemente la siguiente pregunta: "Si es que pudimos vencer a un enemigo mejor equipado que España, ¿por qué no vencer a la España misma y ser finalmente libres?". En suma, la inactividad española frente a la Invasión, expuso completamente a una España en decadencia de la cual, sería más fácil desvincularnos en 1810 principalmente aprovechándonos de esa debilidad. 

      Continuando con la misma línea de pensamiento, la erosión de la autoridad ya había sido demostrada con la repentina huída del virrey Sobremonte de Buenos Aires, ni bien invadieron los ingleses[5]. En vez de quedarse a luchar por su jurisdicción sobre el territorio, huyó como un cobarde ni bien observó los uniformes rojos desembarcar en territorio rioplatense. Los porteños se vieron terriblemente sorprendidos y espantados por dicho acto. Si ni siquiera su propio gobernante español se quedaba a luchar por sus colonias, entonces no debían ningún tipo de respeto, ni lealtad a España, ni a sus cobardes emisarios. Consecuentemente, dicho acto de cobardía tuvo sus repercusiones en la causalidad de la Revolución de Mayo. Como bien dice Félix Luna en 200 años. Las Invasiones Inglesas: "Las Invasiones Inglesas habían sido, sobre todo, la oportunidad de comprobar la ingratitud y la insensibilidad de España en lo relativo a sus colonias americanas"[6] y por ende fue mucho más fácil la realización de una Revolución en contra de dicha metrópoli insensible.

      Además, deberíamos destacar que la hegemonía española, tanto comercial, política o militar dentro del Río de La Plata venía en decadencia ya hacía unos varios años. Y principalmente se manifestó con la inactividad frente a las Invasiones Inglesas debido a la gran derrota naval Franco-Española frente a la inglesa. Es por ello que no podríamos verdaderamente saber si es que anteriormente distintos grupos dirigentes ya se habían percatado de dicho hecho y ya habían planeado una manera de aprovechar esa debilidad española para su beneficio dentro de un futuro plan de revolución e independencia. Además, deberíamos recordar, el encarcelamiento de Fernando VII, como contexto de la Revolución de Mayo, un facto no antecedente de las Invasiones Inglesas.

      Como señala Emir Reitano, la conmoción de ideas revolucionarias que culminó en Mayo de 1810 comenzó en el cabildo abierto del 14 de Agosto de 1806, donde por unanimidad los diputados votaron por despojar a Sobremonte de su cargo de Virrey[7]. La destitución de una autoridad que respondía directamente al Rey, estaba muy lejos de ser una de las funciones del cabildo[8]. Sin embargo la consecuente ineptitud del virrey Sobremonte frente a la invasión inglesa de 1806, fue claramente, como ya hemos mencionado, una demostración de cobardía y letargo de parte de la autoridad representante de España. En consecuencia, los porteños no soportarían ser gobernados por un Virrey farsante, y por consiguiente nombraron jefe de las milicias y gobernador de Buenos Aires a Santiago de Liniers, quién había sido determinante en la organización de las tropas en la reconquista de Buenos Aires. 

     El hecho que los representantes tuvieron la suficiente autonomía para elegir su gobernante, socavando al representante de rey en el virreinato, fue un desencadenante trascendental para el que el cabildo abierto de 1810 tuviera lugar, y consiguientemente la creación del primer gobierno patrio. A partir de la gran decisión tomada por el cabildo el 14 de Agosto de 1806, este adquirió una importancia absoluta dentro de Buenos Aires en los siguientes años, y fue ese mismo cabildo donde en 1810 los diputados votaron por ser libres de la tiranía Española. Otro acto inaudito para la época. 

     “El comerciante no conoce más patria, ni más rey, ni más religión que su propio interés”[9]. Esta afirmación de Manuel Belgrano resulta acertada ya que si es que a los criollos no les hubiese convenido ser libres, incluso en un sentido económico, es probable que no hubiesen votado a favor de la desvinculación de España. Las Invasiones Inglesas les habían mostrado a los porteños un sistema de liberalismo comercial y de productos más baratos, fuera del monopolio español. Además, en su breve estadía, Beresford, cumplió con su cometido de introducir productos ingleses de buena calidad al virreinato, mucho más económicos de los que los porteños les venían comprando a los españoles, sin los riesgos que conllevaba la práctica del contrabando[10]. Conformemente, en el momento de Independizarse de España y principalmente en la Revolución de Mayo, posiblemente dicha independencia comercial del monopolio español y la certeza de los beneficios que un gobierno Inglés les depararía el libre comercio con ellos fueron determinantes. Aunque sólo más tarde se percataron que intercambiaban una metrópoli comercial por otra. 

     Por lo tanto, las interpretaciones que hacen hincapié en las consecuencias económicas de las Invasiones Inglesas como una de las causas de la Revolución de Mayo, pueden matizarse a la luz de los argumentos anteriores ya que en realidad contribuyeron a acentuar el resquebrajamiento.

     Los libros escolares, suelen vincular la importación de ideas revolucionarias como una de las consecuencias de las Invasiones Inglesas Inglesas, tales como la de la revolución francesa o de la revolución de los Estados Unidos sumada a la tradición de la Ilustración. A partir de dichas ideas, explican los textos, posiblemente desarrolló la elite ilustrada de esa época la planificación de la Revolución de Mayo, puesto que posiblemente vieron las revoluciones antecesoras como modelos de libertad.

     No obstante, muchos historiadores están en desacuerdo con la interpretación de que los Ingleses importaron nuevos ideales Revolucionarios al suelo rioplatense. El historiador Luis Alberto Romero, cree que en materia de ideales no había casi nada nuevo que aprender, debido a que desde que Buenos Aires se había convertido en el puerto del mundo todo comerciante dejaba su huella en alguna persona de cierto tipo de noticia o ideal del resto del mundo. Es más, como la ilustración, en sus principios, no tenía una gran carga revolucionaria, curas ilustrados enseñaban acerca de distintas reformas. Y aunque, las noticias acerca de la revolución Francesa estaban censuradas, aún circulaban por la ciudad.[11]

      Resumidamente, existen documentos y pruebas que demuestran que las ideas de la Independencia ya estaban presentes en el Virreinato del Río de La Plata ya que existían diversas logias que trataban dichos simbólicos y pensamientos. Según Caillet Bois, el núcleo y la logia de la Independencia comenzaron a formarse en 1802 por miembros como: Belgrano, Castelli, etc. y terminó en el desencadenamiento de la revolución de 1810. [12] Esto es, sin contar todas las demás Corrientes de Independencia preexistentes a las Invasiones Inglesas, cuyos propulsores, eran partidarios algunos de la ayuda británica y otros de la francesa para llevar a cabo su cometido.  

      Como ya hemos mencionado anteriormente en el ensayo, de por sí las invasiones Inglesas son  un tema muy polémico. Es por ello, que más allá, de todas las discusiones previamente establecidas, hay otra fuerte división entre los autores. Por una parte, historiadores como Félix Luna creen que el proceso de revolución que comenzó en las Invasiones Inglesas fue exclusivamente impulsado por la elite. Es decir, por grupos y logias partidarias, mayoritariamente de clase alta, del movimiento de ilustración, guiados por las ideas de la Revolución Francesa y la de Estados Unidos. Es más, Luna argumenta que fueron los dirigentes porteños los que reconocieron la "inferioridad militar de la metrópoli, su desinterés por los dominios ultramarinos y la descomposición que afectaba a sus clases dominantes"[13] a partir de las Invasiones Inglesas y puesto a ello aprovecharon el momento para actuar.

Por otra parte, historiadores como Halperín Donghi plantean este proceso revolucionario como uno comenzado e impulsado por la politización de los sectores de las milicias cuyos integrantes fueron, mayoritariamente, la clase media y la plebe. Es por ello que asocia el proceso de revolución a los sectores de clase media y la plebe, ya que eran los componentes principales del ejército, que de un día al otro podrían ser electos oficiales, y de ellos dependió el paso más importante, la autonomía militar, para revolucionarse contra España.[14]

     En conclusión, Las Invasiones inglesas fueron excepcionalmente imprescindibles para que la revolución se llevara a cabo en 1810 con tanto ímpetu popular de ser libres. Ello se debe a que las Invasiones pusieron en evidencia una metrópoli en decadencia y una autoridad completamente incompetente que no pudo defender a su colonia frente al avance inglés. A partir de dicho evento surgieron los factores primordiales, como la formación de regimientos y líderes militares o la creación del primer cabildo abierto y por consiguiente de la autonomía gubernamental, que dieron lugar a una serie de eventos que culminaron en el 25 de Mayo de 1810. Consecuentemente, tendríamos que coincidir con el historiador Félix Luna en su teoría que sin las Invasiones Inglesas, la Revolución de Mayo podría no haber existido o si es que se hubiese exteriorizado, seguramente su impacto habría de ser mucho más efímero[15].

     En cuanto a la hipótesis planteada por el historiador Lozier Almazán, podríamos realizar algunas observaciones. Puesto que, si bien podría considerarse acertado señalar que desde el estallido revolucionario hasta la declaración formal de independencia se podría haber puesto en evidencia la inmadurez del proceso revolucionario; esta interpretación se apoya en una visión elitista del proceso revolucionario que parece, en cierta medida, deber su impulso inicial al determinismo de un factor exógeno: las invasiones inglesas.

Ahora bien, ¿qué nos aporta esta revisión de las lecturas historiográficas en torno a las invasiones inglesas para reflexionar sobre su significación actual? Una primera reflexión que resulta ineludible: revalorizar la idea de que los procesos históricos son el resultado de la interacción de todos y cada uno de los actores sociales y no sólo el fruto de la acción de elites iluminadas, que suelen ser presentadas como guiadas por un deux ex machina[16] de la Historia. Esto resulta de particular importancia no sólo para el estudio del pasado, sino para la reflexión sobre nuestro presente y los días que nos tocan vivir.

Sin embargo, a doscientos años vista de las invasiones inglesas, lo que ha resultado fundamental de este acontecimiento para la sociedad argentina no ha sido el debate académico en torno a sus implicancias, sino el rol que han jugado en nuestro imaginario social. Las invasiones inglesas habrían permitido la realización del imperativo categórico de luchar por la propia libertad e independencia en nuestro pueblo (cualquiera sea la significación que le demos a este polisémico término) y, en este sentido es que se han resignificado una y otra vez hasta la actualidad para darle  nuevo contenido y sentido acorde a los tiempos, a aquel viejo y primigenio imperativo.

Firma: Jean Jacques Rousseau

Bibliografía

 

·        Ferns, H.S., Gran Bretaña y la Argentina en el siglo XIX, Buenos Aires, Ediciones Solar, 1966.

·        Gallo, Klaus, Las Invasiones Inglesas, Buenos Aires, Eudeba, 2004.

·        Goldman, Noemí, Crisis Imperial, Revolución y Guerra (1806-1820). Nueva Historia Argentina. Revolución, República, Confederación (1806-1852), Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1998.

·        Halperín Donghi, Tulio, Revolución y Guerra. Formación de una elite dirigente, Buenos Aires, Editorial Siglo Veintiuno, 1994.

·        Luna, Félix, Los Conflictos Armados (De las Invasiones Inglesas a la Guerra de las Malvinas), Buenos Aires, La Nación, 2003.

·        Luna, Félix, [et.al.], 200 años. Las Invasiones Inglesas, Taeda, Buenos Aires, 2006.

·        Roberts, Carlos, Las invasiones inglesas, Buenos Aires, Emecé, 2000.

·        Robles, Sergio D., Las Invasiones Inglesas y Revolución en las tierras del Plata, Buenos Aires, Editorial de Los Cuatro Vientos, 2006.

·        http://es.wikipedia.org/wiki/Deus_ex_machina

 

 


[1] Ferns, H.S., Gran Bretaña y la Argentina en el siglo XIX, Buenos Aires, Ediciones Solar, 1966. Pp

[2] Halperín Donghi, Tulio, Revolución y Guerra. Formación de una elite dirigente, Buenos Aires, Editorial Siglo Veintiuno, 1994. Pp. 29

[3] CHIARAMONTE, José Carlos (1999) “Ciudadanía, soberanía y representación en la génesis del estado argentino (c. 1810 – 1852)” en: SÁBATO, Hilda (coord.) Ciudadanía política y formación de las naciones. Perspectivas históricas de América Latina, México, Fondo de Cultura Económica, PP. 94 – 116.

 

[4] Halperín Donghi, Tulio, Revolución y Guerra. Formación de una elite dirigente, Buenos Aires, Editorial Siglo Veintiuno, 1994. Pp. 142-143

[5] Luna, Félix, [et.al.], 200 años. Las Invasiones Inglesas, Taeda, Buenos Aires, 2006. Pp. 168-169

[6] Idem. Pp. 167

[7] Idem. Pp 149

[8] Halperín Donghi, Tulio, Revolución y Guerra. Formación de una elite dirigente, Buenos Aires, Editorial Siglo   Veintiuno, 1994. Pp. 138

[9] Manuel Belgrano, Autobiografía, en Escritos Económicos, Buenos Aires, 1954. Pp. 52 EN: Halperín Donghi, Tulio, Revolución y Guerra. Formación de una elite dirigente, Buenos Aires, Editorial Siglo   Veintiuno, 1994. Pp. 137.

[10] Luna, Félix, [et.al.], 200 años. Las Invasiones Inglesas, Taeda, Buenos Aires, 2006. Pp. 166.

[11] Idem. Pp. 161.

[12] Caillet Bois, Ricardo, Las invasiones Inglesas y la Población en Buenos Aires, conferencia del 16 de octubre de 1942. EN: Luna, Félix, [et.al.], 200 años. Las Invasiones Inglesas, Taeda, Buenos Aires, 2006. Pp. 150.

[13] Luna, Félix, [et.al.], 200 años. Las Invasiones Inglesas, Taeda, Buenos Aires, 2006. Pp. 167

[14] Halperín Donghi, Tulio, Revolución y Guerra. Formación de una elite dirigente, Buenos Aires, Editorial Siglo   Veintiuno, 1994.

[15] Luna, Félix, [et.al.], 200 años. Las Invasiones Inglesas, Taeda, Buenos Aires, 2006. Pp. 169.

[16] Deus ex machina es una expresión latina que significa «dios surgido de la máquina», traducción de la expresión griega «απó μηχανῆς θεóς» (apó mekhanés theós). Actualmente es utilizada para referirse a un elemento externo que resuelve una historia sin seguir su lógica interna. http://es.wikipedia.org/wiki/Deus_ex_machina

 


 

Juan - Año 11
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